Diagnóstico

El proveedor de atención médica recopilará tus antecedentes médicos y te hará un examen, el cual incluirá la verificación de sensibilidad, entumecimiento y debilidad muscular. Además, comprobará cuánto puedes mover la cabeza hacia adelante, hacia atrás y de lado a lado.

Pruebas por imágenes

Las pruebas por imágenes podrían ayudar a encontrar la causa del dolor de cuello. Por ejemplo:

  • Radiografías. Las radiografías pueden revelar puntos en el cuello donde los espolones óseos u otros cambios podrían estar pinzando los nervios o la médula espinal.
  • Tomografía computarizada. Las tomografías computarizadas combinan imágenes de rayos X tomadas desde diferentes direcciones para crear vistas transversales detalladas de las estructuras internas del cuello.
  • Imágenes por resonancia magnética. Una imagen por resonancia magnética (IRM) utiliza ondas de radio y un campo magnético potente para crear imágenes detalladas de los huesos y los tejidos blandos. Los tejidos blandos incluyen los discos, la médula espinal y los nervios procedentes de ella.

Con las radiografías y las imágenes por resonancia magnética es posible encontrar evidencia de los problemas estructurales en el cuello sin tener síntomas. Los estudios por imágenes dan mejores resultados cuando se hacen junto con una revisión de antecedentes y una exploración física meticulosas para determinar la causa del dolor.

Otras pruebas

  • Electromiografía. Una electromiografía puede determinar si el dolor de cuello podría estar relacionado con un nervio pinzado. Consiste en insertar agujas finas en la piel hasta alcanzar un músculo. La prueba mide la velocidad de conducción nerviosa para determinar si los nervios funcionan correctamente.
  • Análisis de sangre. En ocasiones, los análisis de sangre pueden proporcionar evidencia de una inflamación o infección que podría ser la causa o un factor importante del dolor de cuello.

Tratamiento

Los tipos más frecuentes de dolor de cuello leve a moderado suelen responder en dos a tres semanas al cuidado personal. Los analgésicos y el uso de calor pueden ser todo lo que se necesite.

Medicamentos

Los analgésicos podrían incluir antiinflamatorios no esteroides, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros), naproxeno sódico (Aleve) o acetaminofén (Tylenol u otros). Toma estos medicamentos solo según las indicaciones. El consumo excesivo puede provocar efectos secundarios graves.

Si los analgésicos de venta libre no te ayudan, el proveedor de atención médica puede sugerirte que tomes antiinflamatorios no esteroides o relajantes musculares de venta con receta médica.

Terapia

  • Fisioterapia. Un fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios para corregir la postura, la alineación y fortalecer el cuello. La fisioterapia también podría incluir el uso de calor, hielo y otras medidas para ayudar a aliviar el dolor.
  • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Los electrodos que se colocan en la piel cerca de las zonas doloridas liberan pequeños impulsos eléctricos que pueden aliviar el dolor. Sin embargo, existe poca evidencia acerca de la eficacia de la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea para el dolor de cuello.
  • Collarín blando. Un collarín blando que sostenga el cuello puede ayudar a aliviar el dolor, ya que quita presión del cuello. Sin embargo, si se usa durante más de tres horas por vez o durante más de 1 o 2 semanas, un collarín podría producir más daños que beneficios.

Cirugías y otros procedimientos

  • Infiltraciones con esteroides. El proveedor de atención médica podría inyectar medicamentos con esteroides cerca de las raíces nerviosas, en las articulaciones de la columna vertebral o en los músculos del cuello. Para aliviar el dolor de cuello, también se pueden inyectar anestésicos, como la lidocaína.
  • Cirugía. Rara vez se requiere una cirugía para el dolor de cuello, pero puede ser una opción para aliviar la compresión de la raíz nerviosa o médula espinal.

Estilo de vida y remedios caseros

Además de tomar analgésicos, las medidas de cuidado personal que podrían aliviar el dolor de cuello incluyen las siguientes:

  • Alternar calor y frío. Reduce la inflamación aplicando frío, como una compresa de hielo o hielo envuelto en una toalla, durante hasta 15 minutos varias veces al día durante las primeras 48 horas. Después de eso, aplica calor. Prueba tomar una ducha tibia o usar una compresa caliente a temperatura baja.
  • Ejercicios en el hogar. Mantener el cuello en movimiento es importante. Comienza haciendo estiramientos suaves todos los días, como giros del cuello y los hombros, una vez que haya disminuido el dolor más intenso. Inclina, dobla y gira el cuello con suavidad. Calienta el cuello y la espalda con una compresa caliente o en la ducha o en el baño de inmersión antes de hacer estos ejercicios.

Medicina alternativa

Varios tratamientos alternativos pueden aliviar el dolor de espalda. Siempre analiza los beneficios y riesgos con tu médico antes de comenzar una nueva terapia alternativa.

  • Acupuntura. Un acupuntor inserta agujas finas esterilizadas en la piel en puntos específicos del cuerpo. Lograr mejores resultados puede requerir varias sesiones de acupuntura. En general, la acupuntura se considera segura cuando la realiza un profesional de la salud certificado que usa agujas estériles.
  • Quiropraxia. Realizada principalmente sobre la columna vertebral, un ajuste quiropráctico aplica fuerza controlada y brusca en una articulación. Los tratamientos quiroprácticos en el cuello pueden brindar alivio del dolor a corto plazo y, para muchas personas, presenta riesgos mínimos.
  • Masajes. Durante un masaje, un profesional de la salud capacitado presiona los músculos del cuello. Los masajes pueden ayudar a las personas que tienen dolor de cuello crónico a causa de los músculos tensionados.

Preparación para la consulta

En un principio, puedes comunicarte con el proveedor principal de atención médica para consultarle sobre el dolor de cuello. Luego, pueden remitirte a los siguientes especialistas:

  • Un médico que se especializa en el tratamiento no quirúrgico de las afecciones musculoesqueléticas (especialista en medicina física y rehabilitación)
  • Un médico que se especializa en artritis y otras enfermedades que afectan las articulaciones (reumatólogo)
  • Un médico que se especializa en tratar trastornos relacionados con los nervios (neurólogo)
  • Un médico que se especializa en cirugía de los huesos y las articulaciones (cirujano ortopédico)

Qué puedes hacer

Antes de tu cita médica, prepárate para contestar las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Alguna vez te lesionaste el cuello? Si es así, ¿cuándo?
  • ¿Algunos movimientos específicos del cuello mejoran o empeoran el dolor?
  • ¿Qué medicamentos y suplementos tomas habitualmente?

Qué esperar del médico

El proveedor de atención médica podría hacerte algunas de las siguientes preguntas:

  • ¿Exactamente dónde sientes el dolor?
  • ¿El dolor es leve, agudo o intenso?
  • ¿Sientes entumecimiento o debilidad?
  • ¿El dolor se extiende a los brazos?
  • ¿El dolor empeora cuando haces un esfuerzo, toses o estornudas?
  • ¿Tienes otros problemas físicos?